El Programa nº 6 del documento Carta Cultural Iberoamericana abordó el siguiente tema: Impulso al patrimonio a través del turismo cultural y del compromiso de las ciudades.
Su lectura y valoración me llevó a las siguientes conclusiones:
Me gustaría iniciar el análisis del programa seis señalando que el impulso al patrimonio a través del turismo debe ir y de hecho va más allá del compromiso que con él puedan tener las ciudades. Reducir ese compromiso a las ciudades sería relegar o subvalorar el papel del mundo rural dentro de la problemática y desaprovechar su aporte que en el caso de Iberoamérica es esencial.
La UNESCO ha destacado que “el patrimonio cultural de un pueblo comprende las obras de sus artistas, arquitectos, músicos, escritores y sabios, así como las creaciones anónimas, surgidas del alma popular, y el conjunto de valores que dan un sentido a la vida. Es decir, las obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese pueblo: la lengua, los ritos, las creencias, los lugares y monumentos históricos, la literatura, las obras de arte y los archivos y bibliotecas”
El análisis del concepto enunciado por la UNESCO permite llegar a la conclusión que existe una estrecha relación entre CULTURA, IDENTIDAD CULTURAL y PATRIMONIO CULTURAL, y el elemento común, entre ellos, radica en que los tres forman parte del proceso de desarrollo histórico de la comunidad, que atesora los resultados tangibles e intangibles de ese proceso histórico como parte substancial de su riqueza colectiva.
El patrimonio cultural es el legado que los miembros de la comunidad han recibido, que conserva y disfruta como parte de la riqueza colectiva construida por generaciones pasadas y que transmite a las generaciones venideras, conscientes de que sólo apoyándose en el pasado, en su herencia cultural, pueden construir un proyecto de futuro que garantice calidad de vida.
Desde la perspectiva anterior el patrimonio cultural promovido desde el turismo cultural se convierte en una fuente generadora de riqueza, entre otras, por las razones siguientes:
1. La Organización Internacional de Turismo ha definido el “EL TURISMO CULTURAL como “movimientos que realizan las personas con las motivaciones esencialmente culturales tales como viajes de estudio, que representan artes y viajes culturales, recorridos a los festivales y otros acontecimientos culturales; visitas a los sitios y monumentos; recorridos para estudiar la naturaleza, folklore o arte, y peregrinajes”.
Lo anterior significa que el patrimonio cultural, si es bien utilizado, se convierte en materia prima de la actividad turística.
2. Se ha señalado con razón que el patrimonio cultural como atractivo turístico se clasifica en: Sitios naturales, museos y manifestaciones histórico/culturales, folklore, realizaciones técnicas o artísticas contemporáneas y acontecimientos culturales programados.
La práctica como criterio valorativo de la verdad continúa demostrando que cada día aumenta el flujo de turistas hacia las ciudades y comunidades, atraídos por el patrimonio cultural lo que genera para esos territorios una fuerte retribución económica.
Los ejes potenciales para convertir el patrimonio cultural en un recurso turístico según PRATS, 1997 son los siguientes:
• El patrimonio puede constituir un recurso turístico en sí mismo capaz de atraer visitantes.
• El patrimonio puede formar parte de un producto turístico integrado en forma de paquete.
• El patrimonio puede funcionar como valor añadido de destinos que no tienen los bienes patrimoniales como aliciente básico.
El análisis anterior indica que puede existir una estrecha relación entre patrimonio cultural y turismo cultural y que la misma debe ser potenciada no sólo desde las ciudades sino también desde el mundo rural por el pero que tiene actualmente el turismo rural en Iberoamérica.
Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario